Superando el temor de relacionarse con varones
por John Smid
Las amistades sanas del mismo sexo son un ingrediente clave en la restauración de nuestra homosexualidad. Así que ¿Cómo superar nuestros temores y fracasos pasados?
Después de hacer el compromiso de dejar el estilo de vida homosexual, enfrentamos un desafío mayor: desarrollar relaciones santas con gente del mismo sexo. Este es un ingrediente clave en el proceso de restauración.
Muchos temores deben ser tratados a fin de desarrollar amistades sanas. Usualmente estos temores surgen de nuestra niñez, cuando hubo un gran daño en las relaciones.
Los temores también surgen de nuestro pasado involucramiento en relaciones homosexuales, en donde un mayor daño ha ocurrido mientras formamos relaciones pecaminosas en nuestra búsqueda de intimidad con el mismo sexo.
"¿Cómo me relaciono con hombres heterosexuales?"
El acercarse a otros hombres puede ser algo amenazante. A veces, pareciera como si las únicas cosas de las que ellos hablaran fueran sobre fútbol y mujeres. Mientras crecía, mis temores a menudo me impedían socializar con otros hombres.
Pero cuando vine a Cristo de adulto, me di cuenta que la mayoría de mis nuevos amigos cristianos no hablan sobre fútbol o hacen insinuaciones sexuales sobre mujeres. Generalmente las conversaciones se centraban en torno a Dios. Teníamos intereses en común por discutir.
Como nuevo cristiano, estaba entusiasmado sobre compartir las cosas que Jesús me estaba enseñando, y podía hablar con los varones en la iglesia sobre esos temas, podía relacionarme con ellos; ellos tenían cosas que compartir de las cuales yo me regocijaba en oír.
"¿Y qué si llego a entrar en una dependencia emocional con otro hombre?"
Un amigo con el cual me gozaba mucho hablando más que con los otros también parecía agradarle el hablar conmigo. Comenzamos a juntarnos periódicamente y descubrimos muchos aspectos en común en nuestras vidas. Nuestra amistad estaba basada en Jesús, oración y compañerismo.
Pero entonces un nuevo problema comenzó a surgir en mi vida: dependencia emocional. Como era fácil llevarse bien con este hombre y disfrutábamos mutuamente, no traté de cultivar nuevas amistades con otros varones. Quería que él fuera mi "mejor" amigo, alguien que satisficiera todas mis necesidades y que viera sus necesidades satisfechas a través de mí.
Mis emociones pasadas fueron traídas al presente, los sentimientos que pensaba se habían ido con el viejo estilo de vida. Aunque no podía encontrar una etiqueta para estos sentimientos, sabía que estaban mal.
Mediante la confesión de mis luchas al Señor, Él manifestó su poder en ellas. También las comenté con mi amigo y él me ayudó a obtener una perspectiva más saludable.
Esta nueva perspectiva no ocurrió de la noche a la mañana. Tuvimos muchas discusiones sobre mis celos y sentimientos inapropiados. A veces, estoy seguro que él llegaba a cansarse de mis luchas pero una cosa era evidente: Dios me había traído a alguien que era justamente la persona que debía estar conmigo durante esta lucha.
Entonces vino otro temor incluso más difícil de enfrentar. Después de que nuestra relación llegó a ser más estable y provechosa, mi amigo me dijo que se mudaría fuera de la ciudad. ¿Cómo podía Dios alejar a mi amigo? Me preguntaba. Habíamos llegado a ser tan íntimos.
Aproximadamente dos meses después él se fue, le dije sobre mis sentimientos. Lo que me dijo fue de gran ayuda. "John", me dijo, "también yo te voy a extrañar. Esto me aflige tanto como a ti". El fundamento de nuestra relación era el Señor.
Oramos juntos sobre esta situación, y lloramos. El temor fue liberado y el dolor atenuado. Nuestra relación creció más fuerte a partir de esta experiencia y aún estamos en contacto. Nuestra amistad sobrevivió la separación, porque estaba construida en el fundamento correcto.
Desde esa vez, he visto que Dios puede usar a mucha gente en mi vida para suplir mis necesidades de amistad. No tengo que fiarme sólo de una persona para todas mis necesidades.
"¡No voy a permitir que nadie sepa que fui gay!"
Como parte del grupo de solteros de la iglesia, fui invitado a unas conferencias de fin de semana donde tenía que compartir un cuarto e incluso la misma cama con otros varones del grupo.
Nunca olvidaré la primera noche que dormí en la misma cama con otro muchacho. Permanecí totalmente inmóvil, asegurándome que no cruzaría una línea imaginaria a la mitad de la cama. No quiero que Dan piense que algo raro va a suceder, pensé. Si supiera de mi pasado, no querría compartir un cuarto conmigo —mucho menos una cama.
Fui muy cuidadoso con respecto a quién le decía sobre mi pasado, por esta misma razón. Pero descubrí que a aquellos a quienes realmente les importaba como hermano en Cristo decían que mi pasado de homosexualidad no les molestaba en lo más mínimo. Aún estaban dispuestos a ser mis amigos.
Sentí un gran alivio cuando dejé que otro hombre supiera sobre mis luchas, dándole oportunidad para orar sobre cuestiones relacionadas con mi proceso de restauración.
"El nuevo muchacho en la iglesia parece ser gay. Quizá yo pueda ayudarlo"
Cuando me di cuenta que la liberación de la homosexualidad era real en mi vida, en mi entusiasmo quería compartir esta victoria con otros que también querían ser libres. Entonces me encontré con Ross, de quien yo sospechaba que tenía esa lucha en su vida. Mientras nos abrimos uno al otro, le conduje a una plática sobre el tema de la homosexualidad y eso fue suficiente, tenía razón.
Ross no estaba respondiendo a mi invitación y yo tenía que aprender a ceder y dejarlo en las manos del Señor. Y por si fuera poco, también luché con algo de atracción sexual hacia Ross. (Cualquier ministerio llega a ser un área de tentación, la rendición de cuentas es una necesidad).
Pero fui protegido, porque yo le había dicho con anterioridad a mi pastor y a amigos cercanos sobre mi deseo de ministrar a personas que luchan con la homosexualidad. Así que sabía que si caía en un acto sexual con este hombre (o con cualquier otro), tendría que confesarles todo a ellos. Este conocimiento me mantuvo más fuerte contra las tentaciones.
"¿Qué si descubro que uno de mis amigos también es ex-gay?"
Mi mayor temor estaba relacionado con otros hombres que también estaban saliendo de la homosexualidad. Entonces Dios trajo a esas personas a mi vida.
Aun cuando había trabajado con varios aspectos, aún tenía que enfrentar con las tentaciones de atracciones equivocadas y emociones desbalanceadas en nuestra amistad. Esto era difícil porque sabía que los otros hombres estaban trabajando en esto en su propio proceso de restauración.
El romper con estos temores tomó oración, perseverancia, paciencia, cobertura, compromiso, comunicación honesta y compañerismo con otros cristianos maduros. Este proceso de llegar a ser tan vulnerable tomó mucho trabajo.
Gran parte del crecimiento ocurrió mientras "atravesaba por el fuego" de lucha y cambio, debido al desarrollo de amistades con otros hombres ex-gays.
Todos tenemos una profunda necesidad interna de conocer y ser conocidos por otros —especialmente con miembros de nuestro propio sexo. Mientras llegaba a conocer a este nuevo amigo, me di cuenta que mis sentimientos estaban llevándome al tipo de amor insano que había conocido en el estilo de vida gay.
Comencé a experimentar celos, posesividad, e incluso fantasías de pasar mi vida con él. Como soy bastante fuerte en mis convicciones con respecto a la homosexualidad, pronto pude disipar las mentiras que Satanás estaba tratando de decirme, sin embargo, algunos fuertes temores tenían que ser resueltos.
Mientras oraba y buscaba a Dios, Él pudo moverse en la vida de ambos, creando una estimulante amistad que estaba basada en un compromiso compartido para honrarlo a Él. Ambos confesamos nuestras luchas, y tuvimos cobertura en esa área con otros amigos.
Al siguiente año, aprendimos más sobre relacionarse en una forma santa. En una fase en ese proceso, me di cuenta que muchos de los problemas que encaraba en esta amistad no eran "homosexuales" del todo en su naturaleza. Eran simplemente evidentes dificultades relacionales "genéricas".
La comunicación y el mantener la relación centrada en Cristo eran dos de las cosas en las que se necesitaba trabajar. Como aún luchaba en diferentes áreas, Satanás trató de convencerme que aún era homosexual. Pero ahora puedo reconocer su engaño y resistir sus mentiras —y seguir adelante en las amistades con varones, que Dios estaba dándome.
Mis viejos temores comenzaron a perder su poder. El temor es una emoción que Dios utiliza para mostrarnos que algo es potencialmente malo. Pero no podemos permitir que nuestros temores nos impidan formar amistades sanas e íntimas con gente de nuestro mismo sexo, uno de los más fuertes ingredientes necesarios en la restauración de la pasada homosexualidad.
Dios me permitió pasar muchas pruebas de tal forma que pudiera ver su poder y victoria sobre todas estar circunstancias. Como no me retraje por mis temores, encontré victoria sobre las inseguridades de mi pasado.
Como cristianos, somos miembros de un cuerpo. Esto significa que no tenemos opción sino que tenemos que aprender cómo relacionarnos. El principio de "el hierro aguza al hierro" ocurre mientras alcanzamos a otros. No permitas que Satanás te robe precisamente aquello que necesitas para superar tus luchas con la homosexualidad. Permite que Dios te lleve en medio del fuego de tal forma que seas puro y capaz de seguir adelante a la total y abundante vida que Él ha planeado para ti.
Copyright © 1991 por John Smid. Todos los derechos reservados. Favor de solicitar permiso antes de reimprimir.
Reproducido con permiso
Traducido del inglés por Oscar D. Galindo / México
Exodus Latinoamérica – Apdo. Postal 4-25 Cuernavaca, Mor. 62451 México - Tel/Fax.- (777)317-84-24 info@exoduslatinoamerica.org – www.exoduslatinoamerica.org
Volver a INDICE DE ARTÍCULOS
